Empleo enérgico de las fuerzas físicas, intelectuales o morales para conseguir algo. Una persona perseverante tiene claro un objetivo positivo, relacionado con la creación de algo nuevo o la aportación de distintos valores al mundo. Tras identificarlo diseña un plan para alcanzarlo e inicia un camino de esfuerzo hasta que lo consigue.
Aunque en ese camino encuentre obstáculos externos (como la oposición de algunas personas, la dificultad de las circunstancias), y obstáculos internos (como el desgano, la desilusión, la impaciencia o el coraje por las derrotas pasajeras) mantiene su esfuerzo al mismo nivel o incluso lo incrementa. Cuando llega a la meta final la toma como punto de partida para buscar, con el mismo método, nuevos objetivos y así mientras dura la vida.
Para llegar a los Juegos
Con seguridad has presenciado algunos eventos de los Juegos Olímpicos y te has quedado sorprendido por la perfección de sus atletas: los saltos impecables de Yahel Castillo desde el trampolín o la rapidez de relámpago que tienen el corredor Usain Bolt o el nadador Michael Phelps. Su esfuerzo no es momentáneo.
Lo que tú ves es resultado de un trabajo largo, dedicado y difícil que los lleva a ser grandes triunfadores en la especialidad que eligieron. ¿Qué se necesita para ser un deportista de excelencia como los que realizan las hazañas que admiramos cada cuatro años? El primer paso que da un atleta es evaluar su condición física y saber para qué deporte es más apto. El segundo, elegir uno apropiado para ésta y que, por algún razón le guste. Esos dos pasos tienen que ver con la naturaleza y la inspiración, pero todos los siguientes se vinculan con el valor de la perseverancia. El atleta empieza a practicar de una manera continua y disciplinada en un lugar adecuado para sus fines bajo la supervisión de un especialista en ese deporte. Si logra superar esta etapa, es momento de participar en sus primeras competencias que irán aumentando su nivel de acuerdo con el desempeño que tenga. Puede convertirse en un deportista de alto rendimiento apoyado por las instituciones de su país. Al llegar a las más importantes ya tiene un entrenador exclusivo con el que trabaja a diario y se prepara para competir sabiendo que es una carrera contra el tiempo, pues la vida profesional de un atleta es corta, por razones físicas.
La séptima carrera: cuento de Perseverancia
Escocia tuvo un rey llamado Roberto. Su reino estaba amenazado por Inglaterra, cuyo monarca había enviado a un ejército para apropiarse de sus tierras. Los escoceses ya estaban cansados y el reino poco a poco caía en la pobreza.

Roberto quería hacer la paz, pero tomar las armas le parecía inadecuado. Así que un día envió un emisario a la corte del rey enemigo para proponerle que resolvieran todo mediante una competencia de caballos. Si Roberto ganaba, los invasores se irían de sus tierras. Si Roberto perdía, se las entregaría.
La carrera se llevó a cabo. Roberto perdió, pero le pidió una nueva oportunidad al enemigo. —Piensa que mi patria está en juego —dijo al otro rey. Seguro de que Roberto no lo lograría, el enemigo le dio cinco oportunidades más. En todas lo venció. Una tarde de lluvia Roberto se refugió en una caverna, triste y sin esperanza.

Entonces, sobre su cabeza vio a una araña muy pequeña que trataba de tejer su tela entre dos paredes. En seis ocasiones intentó tender el hilo de un extremo a otro, pero no lo logró. “Pobre animalillo” pensó el rey “tú sabes lo que son seis derrotas seguidas”. Pero entonces notó que la araña lo estaba intentando de nuevo y observó con gran interés lo que ocurría. “¿Volverá a fallar?” se preguntó. Pero en la séptima ocasión la araña consiguió su objetivo y siguió tejiendo. Inspirado por ese hecho pensó: “Si ella lo hizo ¿por qué no pruebo una vez más?” Con ánimo renovado fue en busca del monarca inglés y le pidió una última oportunidad. —Si en esta ocasión pierdo, me iré para siempre a las montañas —le dijo.—Pobre ingenuo.
Te la daré para mostrarte que las tierras no son para ti —respondió, confiado, el contrincante. En la séptima carrera Roberto puso todo su entusiasmo. Su caballo parecía compartido con él. Uno y otro dieron lo mejor que tenían de sí hasta casi perder el aliento. Para sorpresa de todos, fueron los primeros en llegar a la meta. El rey de Inglaterra admiró la perseverancia del contrincante. Como hombre de honor que era, poco después reconoció la independencia de Escocia. Hasta la fecha quienes viven allí recuerdan a la esforzada araña que inspiró la última carrera.
—Leyenda escocesa
Al iniciar un nuevo año escolar, dinos.
¿ En qué debes ser persistente?
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