valor de la bondad
La bondad es una de las cualidades humanas que mejor reflejan la esencia humana, pues la persona bondadosa es buena, benigna y benévola, y a veces se la relaciona con la amabilidad. Tiene inclinación por hacer el bien a los demás, y lo hace con afecto, comprensión y respeto.
La mejor persona suele ser bondadosa. Por eso la necesidad de iniciar cuánto antes a los niños en las conductas bondadosas. El niño que aprende a construir la paz y vivirla en bondad, recibirá muchas dádivas a cambio.
10 Consejos prácticos para practicar la bondad
-
Planteárselo como meta cada día. Al comienzo de cada día, plantearse una meta concreta que te haga ser bondadoso con otra persona o personas y luego hacerlo a lo largo del día. Puedes programar un recordatorio con Google Calendar o cualquier otra aplicación o truco.
-
Ser amable. En caso de duda, sigue este consejo. Por supuesto hay momentos en los que otras personas no quieren a alguien que actúe amablemente con ellos. Pero por lo general a todo el mundo le gusta sentirse bien tratado.
-
Ayudar a los demás. Este es probablemente uno de los puntos débiles de nuestra sociedad. Bueno en realidad hay muchas personas que son muy generosas con los demás. Pero en general, hay una tendencia a pensar sólo en un mismo y hacer caso omiso de los problemas de los demás. No debemos mirar para otro lado ante las necesidades y problemas de los demás. Debemos intentar ayudar incluso antes de que nos lo pidan.
-
Practicar la empatía. Que sea un hábito el tratar de ponerte en los zapatos de otra persona. Da igual la persona: tus seres queridos, compañeros de trabajo, gente de la calle… cualquier persona. Realmente trata de comprender lo que se siente al ser ellos, lo que ellos están pasando y por qué hacen lo que hacen.
-
¿Cómo te gustaría ser tratado? No significa tratar a alguien exactamente como te gustaría que te tratasen a ti. Más bien tratar de imaginar cómo quieren ser tratados, y hacerlo así.
-
Escuchar a los demás. Otra debilidad: todos queremos hablar, pero muy pocos de nosotros queremos escuchar. Y, sin embargo, todos queremos ser escuchados. Así que tómate un tiempo para escuchar realmente a la otra persona, en lugar de simplemente esperar tu turno para hablar. Esto también ayuda a entender mejor a los demás.
-
No juzgar. Todos tenemos tenemos tendencia a hacer juicios, es la naturaleza humana, supongo. Pero debemos tratar de ver a cada persona como un ser humano individual, con diferentes pasados, necesidades y sueños.
-
No criticar. Todos tendemos una tendencia a criticar a los demás, tanto si se trata de personas que conocemos o gente desconocida -famosos, políticos… Sin embargo, pregúntate si te gustaría ser criticado en la situación de esa persona. La respuesta es casi siempre “no”. Así que evitemos la crítica, y en lugar de ella, aprendamos a interactuar con los demás de una manera positiva y asertiva.
-
Practicar la compasión. Una vez de que puedas comprender a la otra persona, y sentir por lo que está pasando, y por qué actúa así, querrás poner fin a su sufrimiento. Y cuando se pueda, inicia incluso una pequeña acción para aliviar de alguna manera su sufrimiento.
-
Ser el cambio. El famoso Gandhi nos dijo que seamos el cambio que queremos ver en el mundo. Bueno, a menudo pensamos que esa cita se aplica a grandes cambios, como la pobreza, el racismo y la violencia. Cierto, sí se aplica a esas cosas … pero también se aplica a una escala mucho más pequeña: a todas las pequeñas interacciones entre las personas. ¿Quieres que la gente se trate con más compasión y bondad? Empieza por ti. Incluso si el mundo no cambia, al menos lo has intentado.
Dos Hermanos: Cuento de Bondad
Dos Hermanos

Cuando su padre murió, dos hermanos, llamados Jacinto y Rosendo, heredaron sus tierras.
Para obrar con prudencia las dividieron en partes iguales y cada uno se dedicó a las tareas de labranza y cultivo del maíz. Pasaron los años. Jacinto se casó y tuvo seis hijos. Rosendo permaneció soltero.
A veces no podía dormir pensando algo que le preocupaba. “No es justo que estas tierras estén divididas a la mitad. Jacinto tiene seis hijos que debe alimentar, vestir y educar.
Yo no tengo familia. Él necesita más maíz que yo.” De este modo, una madrugada decidió ir a su propio depósito. Tomó cuatro pesados costales y cargándolos, atravesó la colina que separaba su rancho del de Jacinto. Entró a escondidas al depósito de éste y allí los dejó. Rosendo regresó a su casa pensando, feliz, que sus sobrinos estarían mejor.
Durmió profundamente. Por aquellos días Jacinto también estaba preocupado: “No es justo que estas tierras estén divididas a la mitad. Rosendo no tiene familia. Cuando yo llegue a viejo mis seis hijos nos cuidarán a mí y a mi esposa. Pero a él ¿quién le dará sustento? Debería tener más maíz que yo para vivir tranquilo en su ancianidad” pensaba. De este modo, en la misma madrugada, pero a una hora distinta, tomó cuatro costales de maíz.
Cargándolos, los llevó y los dejó en el depósito de Rosendo. Regresó a su casa pensando, feliz, que su hermano estaría mejor.
Durmió profundamente. Al día siguiente uno y otro quedaron sorprendidos al comprobar que tenían la misma cantidad de maíz que la noche anterior. Cada uno, por su lado, pensó: “tal vez no llevé la cantidad que supuse. Esta noche llevaré más.” Y así lo hicieron aquella madrugada. Cuando salió el sol se sintieron más perplejos que antes pues hallaron la misma cantidad de siempre, ni un costal menos. “¿Qué está pasando?” se decía cada uno “¿Acaso lo soñé?”. Decidido a no caer en al misma situación Rosendo llenó un pequeño carro con doce costales. Jacinto hizo lo mismo. Con dificultades, fueron tirando de él por la colina, antes de apuntar el alba. Cada uno subía por su lado de la colina.
Cuando Rosendo se hallaba casi en la cima alcanzó a ver una silueta bajo la luz de la Luna, que venía de la otra dirección. A Jacinto le pasó lo mismo ¿De quién podría tratarse? ¿Era, tal vez, un cuatrero? ¿Se trataba, quizás, de un forajido? Cuando los dos hermanos se reconocieron entendieron qué había pasado. Durante las noches anteriores sólo habían estado intercambiando costales de maíz entre un depósito y otro. Sin decir palabra dejaron sus cargas a un lado y se dieron un largo y fuerte abrazo.
—Adaptación de un cuento judío
fuente
https://fundaciontelevisa.org/
INCLUSIÓN
El Valor de la Inclusión: Educar para Todos y con Todos La educación inclusiva no es solo una metodología, es una filosofía de vida que reconoce la diversidad como una riqueza y no como una barrera. En un entorno educativo verdaderamente...
Tolerancia
TOLERANCIA Acción y efecto de tolerar. Respeto o consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás, aunque sean diferentes de las nuestras. La tolerancia es mi valor Una persona tolerante es capaz de aceptar sin molestias o nerviosismo las actitudes y...
Compromiso
El compromiso es una cualidad fundamental que impulsa a los estudiantes hacia el éxito académico y personal. Se trata de una dedicación firme hacia las metas y responsabilidades, que va más allá del simple cumplimiento de tareas.
Valor de la Eficiencia
La eficiencia se refiere a la capacidad de lograr un resultado deseado con el menor esfuerzo, tiempo y recursos posibles. En el contexto educativo, esto significa estudiar de manera que se optimicen los resultados, sin desperdiciar tiempo ni energía.
Valor de la Motivación
La motivación es fundamental para que los estudiantes muestren interés en su educación y predisposición a aprender. Cuando un alumno está motivado, tiende a dedicarse más a sus tareas, prestar mayor atención y, como consecuencia, alcanzar sus metas académicas con mayor facilidad.

1 Comment
5
Add Comment